Inicio Ganadería Recursos Alimentarios en Vacunos

Recursos Alimentarios en Vacunos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Revista Tierra Adentro   
Viernes, 12 de Agosto de 2011 19:01
Por: Edwin Obando Tobar

A nivel de la Producción de Leche, ya sea en la forma especializada o tradicional, las diferencias y contrastes de carácter natural, tecnológico, comercial y económico nos reflejan un desarticulado y desigual desarrollo entre los componentes del hato y la inadecuada utilización empresarial de nuestra explotación lechera, aún dentro de una misma zona ganadera o entre fincas vecinas.

Por ello y considerando que, la característica de nuestro país es la "estacionalidad productiva" de la leche en íntima relación con los cambios de las condiciones climáticas (época seca y época de lluvias), la intensidad de pastoreo y el período de ocupación de los potreros son referentes técnicos que difieren de un mes a otro y de una zona a otra; debemos pretender el minimizar las consecuencias de una condición medioambiental dada, a través de un control y modificación en las actividades productivas, referidas a adecuar la asignación de los recursos alimentarios como pastos y forrajes frente a las potencialidades de producción, tomando siempre como parámetro objetivo la nutrición de los vacunos.

Para llegar a ello, los productores lecheros deben considerar 3 frentes de ataque:

En Primer lugar:

  • Un mayor rendimiento de las pasturas por hectárea ("capacidad receptiva") mediante un establecimiento perfeccionado.
  • Un mejor manejo de las pasturas naturales y pasturas permanentes y aplicaciones de bioabonos y fertilizantes químicos.

En Segundo lugar:

  • El excedente de pasto debe ser conservado adecuadamente durante los períodos topes de producción, es decir, Mayo – Junio, cuando el crecimiento esta fuera de proporción con respecto a la carga animal en potreraje. Estos excedentes normalmente se conservan en forma de heno, silaje, henolage o como prerumen.

En Tercer lugar:

  • Debería haber una mejor utilización por animal que pastorea,  esto incluye una mayor carga animal  de 3, 4 UBAS por Ha).
  • Técnicas de pastoreo mejoradas (mecánico, cerca eléctrica, al sogueo o estaca u otros), para reducir los desperdicios en el consumo así como para restringir la ingestión de pasto con el fin de permitir una digestión más eficiente de lo ingerido.

Esta selección de suministros de alimentos para las granjas lecheras tiene como principal razón la conservación de pastos y forrajes en heno, silaje, henolage o prerumen, oportunidad que dispondrá el productor para establecer diferencias entre el forraje seco almacenado vs. el forraje húmedo conservado, su efecto sobre la producción láctea, la condición corporal de los animales así como el nivel sanitario del rejo.

 

El Ensilaje:

Consiste en almacenar un forraje previamente picado en un sitio llamado silo; sirve para guardar el pasto sobrante y aprovecharlo en la época de escasez cuando falta la comida al rejo y así no bajar la producción láctea (producción sostenida).

Para construir el silo se procede a excavar en un lugar adecuado, un hoyo "tipo trinchera", o también utilizando madera sobre el piso, silo "tipo bunker"; sin olvidar que se debe dar una pendiente al piso y paredes del 3 al 5% y construir un canal en el medio para facilitar el drenaje de líquidos.

Antes de llenar el silo se procede a picar el forraje, el material a ensilar debe estar bien picado en trocitos pequeños, que puede ser: maíz, caña de azúcar, vicia más avena, tetralite u otra mezcla de pastos con una picadora a motor.

Una vez picado el material a ensilar, primero se llena una capa hasta unos 50 cm para proceder a compactar (apisonar) con un tractor o con un tronco de madera; es conveniente aplicar melaza diluida y sal mineral sobre cada capa de 50 cm, es decir, se continúa con varias capas hasta llenar completamente el silo permitiendo salir al tractor por la parte superior del silo. La práctica de compactación constituye el punto más importante al elaborar un ensilaje ya que se trata de eliminar todo el aire del silo para evitar pudriciones del material ensilado una vez que se haya tapado herméticamente.

Una vez lleno el silo se forma una curva o loma con el mismo forraje apisonado o compactado para luego cubrir con un plástico sobre toda la superficie evitando así el ingreso de agua y por último se coloca una capa de tierra o de chambas de 30 cm de espesor.

Al interior de este banco de forraje se producen cambios físicos y químicos por acción de muchos microorganismos; como el forraje esta todavía recién cortado en verde, continúa respirando y produciendo calor; al terminar la fase de respiración empieza la fase de fermentación donde se acidifica el medio debido a la producción de ácido acético y la proliferación de bacterias lácticas que bajan el PH a 3 o 4.

Luego de aproximadamente un mes puede ser consumido, una vez abierto puede ser aprovechado día tras día hasta terminarlo; una vez que esté listo el silaje debe tener un color amarillo verdoso con olor agradable ligeramente avinagrado, palatable al ganado y su valor nutritivo por medio de la fermentación, incrementa su eficiencia en un 8% lo que representa aproximadamente un 14% más de leche por hectárea que con el heno o paca, se recomienda dar 20 kilos de silo por vaca y por día. Las pérdidas promedio representan alrededor de un 17%.

La principal razón de aplicación de este método alternativo se basa en la posibilidad de usar la fermentación como un medio de lograr un alimento mejor adaptado que el original a las necesidades del ganado para ser ingerido; con el consiguiente incremento lácteo y salud del hato ganadero.

 

El Prerumen:

En la alimentación de la vaca de leche, el uso del prerumen, permite optimizar el empleo de los recursos alimenticios de la granja al reciclar los desperdicios de cosechas en una cadena de constante transformación, analizando la inclusión de un forraje seco y grosero como es la paja, como una fuente nutricional alterna; este subproducto agrícola del cultivo de cereales (avena, cebada, trigo, centeno, sorgo, arroz u otros), a través del proceso de trituración es picado finamente en fibras de no más de 0,5 pulgadas de largo y sometida a fases de acción química y biológica en forma aeróbica como anaeróbica.

Como referencia a este proceso, se recogen 100Kg. de paja molida y se mezclan con 250 litros de agua, en las cuales se han disuelto 3 Kg. de urea, 4 kg. de melaza y 0,2 kg. de biocatalizadores (sosa cáustica o amoníaco). El agua embebe y vuelve a hinchar las cadenas de celulosa, hemicelulosa y lignina de la paja, facilitando el ataque químico y bacteriológico; esta es la fase aeróbica en la que se desarrollan levaduras que transforman la urea en amoníaco, éste por reacción endotérmica actúa sobre las ligaduras de lignina, celulosa y hemicelulosa.

El producto así obtenido se coloca a fermentar en silos por 10-14 días, allí ocurre la fase anaeróbica con el crecimiento de bacterias celulíticas que degradan la celulosa así como hay la conversión del nitrógeno amoniacal en proteico.

Transcurridos en total 30/40 días puede considerarse el proceso completado del cual se obtendrá aproximadamente 350 kg de prerumen cuyas características son:

  • Un aumento en la digestibilidad de la ración,
  • Optimización de la función ruminal y,
  • Mayor desarrollo de la flora bacteriana.

El resultado en el rejo es una curva de lactancia más continua con una producción de leche de calidad superior a la media así como, un mejor nivel sanitario de las vacas.

 

Encuéntranos en Facebook en: http://www.facebook.com/RevistaTierraAdentro



 

Última actualización el Jueves, 08 de Diciembre de 2011 00:40
 

Encuéntranos en Facebook:

Síguenos en Twitter:

Auspiciante Destacado

Banner
 
 
Banner

 

 

Licencia Creative Commons
Revista Tierra Adentro por www.revistatierraadentro.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-LicenciarIgual 3.0 Unported

 

 

;