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Reflexiones y Acciones Tomateras PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tierra Adentro   
Martes, 26 de Julio de 2011 19:10

Por: Ing. Ernesto Almeida V.


En las conversaciones cotidianas que se tiene con los agricultores, se intercambian una serie de opiniones y criterios sobre la problemática de la agricultura y especialmente del cultivo de tomate riñón y se concluye que existen muchas tareas que realizar en forma conjunta y con eficiencia.

Con este antecedente inicial lo que se quiere es presentar en términos generales el improvisado comportamiento de algunos agricultores y a manera de ejemplo, se cita algunas opiniones que frecuentemente se les escucha para justificar sus decisiones y anhelos.

Hay agricultores que dicen “Qué voy a sembrar?”. “Hay que sembrar ahora, porque en otros sitios les ha ido mal”. “Siembra esta variedad de tomate, por que a tal vecino en otro lugar ha sido buena”. “No siembres esta variedad porque en otro sitio no ha dado resultado”. “Me fue mal porque la variedad de tomate es mala, y no verdad lo que dicen los técnicos vendedores”. “Tengo mala cosecha porque la semilla es mala, el pesticida que he usado no controla nada, que el abono es adulterado”. “Que algunos profesionales que nos visitan, no saben de la practica agrícola”. “Que algunos intermediarios se aprovechan de nosotros”. “Cómo? me fue mal por culpa de otros", "No honro mis compromisos”.

Además nos dicen, “necesitamos que nos expliquen bien el funcionamiento de las plantas, del suelo, del agua, del medio ambiente”. “Qué hacer para bajar los costos?”. “Qué hacer para tener mejores rendimientos?”. “Cómo debemos controlar las plagas y enfermedades sin afectar al medio ambiente y la ciudadanía”?.

La lista de este tipo de situaciones y deseos es interminable.

  • Como se aprecia, seguimos desarrollando una cultura de consecuencias, de efectos y la de fondo, de las causas, las dejamos a un lado y no hacemos lo correcto. Para corregir nuestros males y enmendar nuestros errores se propone a todos los actores del desarrollo agropecuario elaborar algunas observaciones para formular algunas estrategias.

  • Cuando se recorre los sectores rurales frecuentemente se aprecia la diversidad de pisos climáticos que determinan unos ecosistemas específicos. Se observan sus virtudes, pero también existe un denominador común que es la fragilidad medioambiental y sus complicaciones al modo de vida de los campesinos.

  • Cada vez que se visita los sitios del norte ecuatoriano se observa la disminución del área agrícola cultivable, como consecuencia de la falta de expectativas económicas y técnicas para el agricultor, que le ha llevado a engrosar las filas de la migración y su estancamiento social.

  • Cuando se aprecia a los agricultores que continúan trabajando su tierra y asumen todos los retos para progresar y recuperar el valor que tiene la actividad agropecuaria, se confirma su nobleza que le llevará en un futuro muy cercano a aumentar su autoestima de productor, de conservacionista, de ser humano exitoso.

  • Cuando se observa estas situaciones nos sentimos comprometidos para aportar con soluciones que permitan fortalecer o enmendar los factores que inciden en las actividades agropecuarias y lo que es más, en el modo de vida de un gran sector de la población ecuatoriana.

Indudablemente que existen muchas instituciones públicas y privadas que hablan de todos estos aspectos desde hace muchos años para corregir los problemas cotidianos pero, las estadísticas y parámetros técnicos continúan evidenciando un estancamiento, que nos llevan a replantear los planes y programas con una visión de conjunto

Desde este punto de vista, si contamos con el aporte de las instituciones involucradas en el desarrollo agrícola y nos sumamos a la renovada y reforzada actitud del agricultor, nos llevará en el menor tiempo posible a profesionalizar las actividades agropecuarias e ir en búsqueda del progreso permanente.

Para hacer realidad estos requerimientos, debemos reflexionar sobre los siguientes aspectos relacionados con la producción tomatera como un ejemplo para ser homologados en otros cultivos y actividades.

  • Dejar de trabajar individualmente y concretar acciones colectivas y solidarias dentro de la comunidad, en las asociaciones, en las cooperativas, en las microempresas, etc.
  • En las respectivas instituciones elaborar planes operativos, para trabajar sobre hechos reales en función de objetivos y metas.
  • En cada una de las unidades productivas definir y trabajar integralmente en el proceso de la cadena productiva y de comercialización del tomate.
  • Determinar en forma conjunta el método de cultivo apropiado para cada piso climático, para las diferentes épocas del año y para el tipo de mercado que se desea abastecer.
  • Exigir a las instituciones y empresas proveedoras de insumos (pesticidas, abonos, semillas, etc.) el desarrollo y divulgación de sus productos, en base de ensayos de campo locales, profesionalmente realizados, para que el agricultor sea eficiente capacitado y replique las experiencias positivas en su propio terreno. Lo que se pretende es fortalecer los nexos comunicativos entre las partes involucradas y disminuir en un alto porcentaje los riesgos que generan las actividades agropecuarias.
  • Involucrarse con acciones y ponencias concretas en los planes de los gobiernos locales, regionales y nacionales, para satisfacer las necesidades de infraestructura básica y de esta manera facilitar las relaciones beneficiosas que deben existir entre productores, intermediarios y la ciudadanía.

 

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Última actualización el Domingo, 11 de Diciembre de 2011 13:38
 

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